La Unión Deportiva Yátova normaliza la inclusión en el mundo del fútbol

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El fútbol, salpicado constantemente por la violencia, ha vuelto a mostrarnos su cara más entrañable. Y lo ha hecho en categoría aficionado. Pues es aquí donde la parte humana se impone a la estricta competitividad.

La Unión Deportiva Yátova, concretamente su equipo femenino, ha dado un ejemplo de cómo normalizar la integración de las personas con discapacidad en el deporte rey. Y lo ha hecho con la naturalidad propia de un club que cree realmente en la igualdad de oportunidades.

Alba Blasco Soucase es la protagonista de esta historia. Ella pertenecía al Levante EDI (Escuela de Fútbol para Personas con Discapacidad Intelectual) y comenzó a interactuar con la Unión Deportiva Yátova hace tres años durante los Campus Inclusivos desarrollados en el club. En el último de ellos, los familiares de la joven comentaron al presidente, Víctor Perelló, la posibilidad de competir con el equipo Sénior Femenino esta temporada.

“Nos pareció muy buena idea, pues entendíamos que todas las jugadoras deben tener las mismas oportunidades. Así lo hemos hecho. Alba es una más en la plantilla y se le trata con absoluta normalidad. Creo que, al igual que ocurre en otras actividades, este tipo de cosas deberían de abordarse con naturalidad. Me explico, no deberían ser algo excepcional desde el punto de vista informativo. Estamos muy orgullosos de ella y nos alegra que su familia esté satisfecha con la decisión. No queremos ser ejemplo de nada. Simplemente hemos dado una oportunidad a una chica de disfrutar de su pasión; el fútbol”, explica el presidente del club.

Sea como fuere, esta oportunidad de jugar en Primera Regional ha ayudado a que los medios de comunicación pongan el foco sobre la esencia de un deporte que ha perdido el valor humano en pro de la satisfacción del ego de buena parte de los que lo practican.